40 km por Italia con una GT Zaskar de los años 90: una MTB clásica en una ruta Gravel
Hay bicicletas que simplemente sirven para salir a rodar y otras que tienen una historia detrás.
Durante mi estancia en Italia tuve la oportunidad de hacer una ruta cerca de Milán con una bicicleta bastante especial: una GT Zaskar de los años 90 que me prestaron para la ocasión.
Acostumbrado a las bicicletas actuales y cada vez más interesado en el mundo Gravel, me apetecía comprobar qué tal se comportaba una MTB clásica en una ruta de más de 40 kilómetros.
Y el resultado fue una salida diferente a lo habitual.
La protagonista: una GT Zaskar de los años 90
La bicicleta que utilicé para esta ruta fue una GT Zaskar, una MTB de la década de los 90.
No era una bicicleta Gravel moderna ni una bicicleta preparada específicamente para largas distancias. Era una MTB clásica, con muchos años a sus espaldas, pero perfectamente capaz de salir a rodar y disfrutar de una mañana de bicicleta.
Y precisamente eso era lo interesante: comprobar qué podía ofrecer una bicicleta de otra época en una ruta que hoy podríamos considerar bastante cercana al concepto Gravel.
Una ruta en bicicleta cerca de Milán
La ruta comenzó en Rodano, Italia, al este de Milán.
La zona es bastante llana, por lo que la ruta no destacaba por sus grandes desniveles, sino por la posibilidad de combinar diferentes tipos de terreno y disfrutar del paisaje italiano.
Estos fueron los principales datos de la salida:
● Distancia: 40,61 km
● Desnivel positivo: 53 m
● Tiempo en movimiento: 2 h 12 min
● Velocidad media: 18,4 km/h
● Velocidad máxima: 37,2 km/h
● Altitud máxima: 114 m
Una ruta bastante accesible desde el punto de vista físico, especialmente por el poco desnivel acumulado.
Conclusión
Esta ruta por los alrededores de Milán terminó siendo mucho más que una simple salida de 40 kilómetros.
Fue una oportunidad para volver a montar en una bicicleta de otra época y comprobar que una MTB clásica todavía puede ofrecer una experiencia fantástica.
La GT Zaskar de los años 90 no tiene que competir con una Gravel moderna para demostrar nada.
Simplemente tiene su propia personalidad.
Y después de esta ruta, creo que queda claro que para disfrutar del ciclismo no siempre necesitamos la bicicleta más nueva. A veces basta con una bicicleta con historia, un buen camino y ganas de pedalear.


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